12 julio, 2009

Camino a Cachi desde el sur, por la ruta 40, se tropieza inevitablemente con escollos logísticos y pueblos indescriptibles. Familias se aislan en un desierto espléndido, arruyadas por un silencio a olvido y viejas anecdotas. El hombre aquí no supo que hacer y se aburrió. Encontramos estadios desolados, juegos de plaza corroidos y las estrellas más nítidas del continente.
Al borde de una iglesia antigua, blanca, de adobe, Molinos se muere. Un pastizal nace torpe de unos adoquines de viejos siglos y se desliza hasta las montañas, donde el sol despide los días.
Una canción popular reza:
Luna de los valles,
la compañera de la soledad,
tu corazón de adobe late en Seclantás,
tu corazón de adobe y baguala late en Seclantás.

Luna en cafayate, la noche entera te sueles quedar
sola montando guardia en el medanal,
sola montando guardia de estrellas en el medanal.

Luna, lunita vallista,
candil encendido, silencio, canción,
la rosa de un amante que te regaló la luz del caminante que viaja en tu corazón.

Luna de Molinos, desgrana coplas tu lado cantor,
anochecida zamba, cómplice de amor,
anochecida zamba vallista, cómplice de amor.

Luna de Angastaco, desangra el sol la mañana estival,
niña mujer temprana muere al aclarar,
niña mujer orgullosa muere al aclarar.


Luna, lunita vallista,
candil encendido, silencio, canción,
la rosa de un amante que te regaló la luz del caminante que viaja en tu corazón.




1 comentario:

. juanit, dijo...

que lindo cielo.